Víctor es un chico nerd de 20 años, poco sociable y bastante retraído. Vagando por internet, se encontró con algunas historias que hablaban de viajes astrales. Una noche tranquila decidió intentarlo: logró salir de su cuerpo y exploró un poco alrededor, aunque no pudo hacer mucho más, ya que pronto se vio obligado a regresar.
Con el paso de los días, investigó más sobre los viajes astrales, cómo lograr mayor control y cuáles eran las posibilidades reales.
Con el pasar del tiempo y mucha práctica, consiguió permanecer fuera de su cuerpo por más tiempo, moviéndose por su casa y su vecindario durante períodos mucho más largos de lo que esperaba.
Una de esas noches terminó en el cuarto de su hermana. Bianca, de 22 años, se veía tan hermosa… Él nunca había tenido pensamientos incestuosos hacia ella, pero no podía negar lo atractivo que era su cuerpo ni lo bella que resultaba.
Se pasó varios minutos observándola dormir, mientras su cabeza se inundaba de pensamientos e ideas. Tal vez podría poseerla, como en las películas. Era una idea loca, pero podría funcionar.
Los días siguientes buscó información al respecto. Encontró relatos e historias de personas que supuestamente habían logrado entrar en el cuerpo de otros usando esta técnica, aunque ninguna fuente era confiable y no existía prueba alguna. Sin embargo, no se desanimó.
Ideó un plan, se preparó mentalmente para intentarlo e incluso compró algo de ropa que, de funcionar, usaría con el cuerpo de su hermana.
Aquella noche, al salir de su cuerpo, llegó inmediatamente al cuarto de Bianca. Ella ya estaba profundamente dormida.
Se acercó lentamente y extendió la mano hacia su rostro, pero nada ocurría: no había ninguna fuerza que lo jalara hacia su propio cuerpo ni nada parecido a lo que había leído.
No podía tocarla y tampoco parecía poder poseerla. Hasta que, entre los sueños y ronquidos de Bianca, con la boca entreabierta, algo lo tentó a intentarlo una última vez.
Al acercarse esta vez a su boca, sintió algo diferente. Sin pensarlo demasiado, saltó dentro de ella y bajó por su garganta.
Cuando reaccionó de nuevo, estaba dentro de su cuerpo. Lo controlaba totalmente. Estaba emocionado y feliz mientras sentía y exploraba su nueva piel.
No tardó mucho en empezar a tocarse y vestirse con su nuevo cuerpo, actuando de formas que su hermana jamás haría.
— Definitivamente necesito comprar más ropa y cosas. Podría hacer una infinidad de cosplays ahora, incluso podría hacerme famosa en redes sociales, ir a convenciones… Tendría mucha atención.
Parecía no importarle en absoluto estar usando el cuerpo y la vida de Bianca para su propio beneficio. Sin embargo, había preguntas sin resolver.
¿Dónde estaba la verdadera Bianca? ¿Seguía consciente dentro de su propia mente? ¿Y qué pasaría con su cuerpo original? Él no sabía cómo regresar y, para ser honestos, ya no estaba seguro de querer hacerlo.
Esas eran cosas que le preocuparían más adelante, pero por ahora lo único que le interesaba era seguir tomándose fotos y planear todo lo que haría a partir de ese momento.
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